Ganar el cielo.   Leave a comment

 

casita
Resulta difícil disfrutar de lo mucho o lo poco que nos quede de vida si nos la amargan nuestros vecinos de arriba, de abajo o de los lados mediante el ruido para aquellos que no vivimos en un chalet en medio del campo o en un palacio señorial del siglo XIV o XVI, eso por no mencionar la lotería del que le haya tocado encima o cerca de bares de copas o zonas de botellón.
Para algunos es consecuencia de nuestro carácter latino. Para mí, y creo que para más gente, es consecuencia de nuestra falta de educación general básica y de respeto al prójimo (que no es nuestro primo que se fue a Suiza y se quedó allí a vivir donde las personas se respetan mucho más), como tantas veces he repetido.
Afortunadamente en España no hay el nivel de armas per cápita que en los USA, pero eso significa que unos molestan y otros aguantan, lo cual también resulta desagradable, injusto y desesperante.
En el mejor de los casos sólo se soporta la música apocalíptica del niñato o los tacones desquiciados de niñatas o vecinas con ínfulas de altos vuelos, amén de la extemporánea afición al bricolaje de algunos a costa de los nervios ajenos (es decir, propios) sin hablar de las benditas obras que todos tenemos y hoy por ti y mañana por mí, pero tú no limpias luego la escalera de la mierda que han dejado tus obreros. Y es que aún no estamos preparados para vivir en pisos, cosa que ya hacían los romanos pero nosotros, que aún somos hijosdalgo como en el siglo de oro (del oro que nos birlaron otros) no nos
hacemos a estos civismos en los que desembocaron las convulsiones de una Revolución francesa por la que no hemos pasado todavía (y a estas alturas maldita la falta que nos hace pasar por ella, cada cosa a su tiempo).
En fin, que la convivencia es dura y más en España por nuestro carácter latino, parece ser que, antiempático (será culpa de algún cromosoma), aunque yo creía que los ahora llamados latinos habían sido educados por fray Bartolomé de las Casas y nosotros por Torquemada unos y por san Juan de la Cruz otros, porque la cruz es la que llevamos los que soportamos a los torturadores aguantándonos las ganas de retorcerles los … esos delirios de grandeza tan grandes que no caben en un pisito de paredes de papel … cuché.
De modo que, nada, a seguir aguantando que ya se sabe que así ganaremos el cielo (que debe ser muy tranquilo y estar más allá de Móstoles) y los ruidosos el jubileo.
Javier Auserd.

 

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Publicado 14 noviembre, 2009 por lacuevadeldinosaurio en Charlas

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