No hay manera de avanzar en civismo. Los españoles nos hemos pasado tantos siglos sintiendo en carne propia que el Ayuntamiento es una cosa ajena, de unos pocos privilegiados que mangoneaban a su antojo, que no nos acostumbramos a hacer realidad que somos todos. Por eso seguimos creyendo que la calle es del Ayuntamiento (o de Fraga) y no nuestra. Y por eso, seguimos ensuciándola y asistiendo indiferentes a los vandalismos que destrozan el mobiliario urbano.
No hay forma de avanzar, de modo que vamos retrocediendo y retrocediendo hasta volver al Medievo. Ya nos queda menos.
Javier Auserd.